Cómo disfrutar del verano sin preocuparte de las quemaduras del sol

La cantidad de radiaciones que recibimos a lo largo de la vida son acumulativas, y la cuenta comienza a crecer desde la primera infancia.

Playa

Aunque el sol es beneficioso para la salud, ya que gracias a él obtenemos la vitamina D y endorfinas que nos ayudan a elevar nuestro ánimo, conviene seguir siempre unas precauciones a la hora de exponerse, más imprescindibles aún si hablamos de los más pequeños. Hoy en Baby Deli te damos algunos consejos para disfrutar del verano sin consecuencias negativas.

La piel de los bebés es muy sensible al sol, hasta los seis meses no comienzan a desarrollar la protección necesaria por lo que son muy vulnerables a la radiación solar. En sus primeros meses de vida no producen melanina, el pigmento que salvaguarda la dermis del sol. No será hasta cumplir los dos años cuando la piel comience a broncease. Además, se trata de una piel muy fina, con lo que es más fácil que los rayos ultravioleta penetren en las capas más profundas de la dermis, causando un daño celular.

Por este motivo algunos especialistas aconsejan no exponer al bebé al sol antes de los seis meses, aunque otros lo retrasan hasta los 12 para mayor seguridad. Para cuando sean un poco más grande ya conocéis las pautas principales: escoger un buen protector, evitar las horas principales del día (entre las 12 del mediodía y las 5 de la tarde existe mayor riesgo de quemaduras), ponerle camiseta mientras no esté en el agua  (blanca y de un tejido transpirable, como el algodón) y usar gafas de sol, aún más si disfrutáis de unos días de playa, puesto que la arena refleja la radiación.

¡Si ya tenéis protector del año pasado no olvidéis comprobar la caducidad antes de usarlo! Aplicarlo media hora antes de salir de casa y renovarlo cada dos horas o antes si el niño ha estado en el agua.

Tras la exposición también es importante dedicar un ratito a mimar la piel. Lo ideal es bañar al niño si ha estado jugando en la playa o en la piscina para quitar la arena, el cloro y la sal y aplicarle aftersun o crema hidratante por todo el cuerpo. Es una rutina necesaria, sobre todo en los días de verano, por lo que para que se os haga más divertido podéis convertirlo en un juego, o bien aprovechar ese momento para masajear la piel de tu pequeño y disfrutar del vínculo que os une.

Si tienes dudas con el protector ideal para tu hijo en nuestras tiendas te asesoraremos para elegir el mejor y si ya te has decidido en www.babydeli.com puedes encontrarlo. Ahora sólo queda ¡pensar en construir castillos de arena!

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